Vivimos en la era en lo que todo se recicla, porque somos más, consumimos en ocasiones por capricho y no por una necesidad que sea más sostenible para un medio ambiente que está muy contaminado.
En los eventos la moqueta ferial usada también recibe en los últimos años una atención especial, ya que el proceso de fabricación de este producto resultaba insostenible debido sobre todo a que la gran mayoría de moquetas se fabricaban a partir de materiales sintéticos derivados de combustibles fósiles no renovables que en su combustión liberaban sustancias nocivas en la atmósfera. Esto ya está cambiando con las medidas que se han implementado en los últimos años, como es la iniciativa para impulsar los eventos sostenibles.
Pero, ¿en qué consiste un evento sostenible?:
Un evento sostenible es toda aquella reunión de personas que celebran una feria de muestras, conferencia, concierto, festival de cine, etc..., y que generan el menor impacto posible para el medio ambiente en el lugar o ciudad que lo realizan, beneficiando económicamente a la comunidad anfitriona y a sus participantes.
La preparación de algunos de estos eventos precisa en muchos casos miles de metros cuadrados de moqueta, para ello la que es usada vuelve a ser utilizada enrollándose de nuevo. Aquellos metros que están demasiado deteriorados acaban por otro lado en contenedores especiales para más tarde triturarse y reutilizarse en el proceso de fabricación de una nueva moqueta barata más sostenible.
Hoy en día existen sistemas cerrados de fabricación para el reciclaje de moqueta usada que evitan el vertido indiscriminado de este material en los vertederos. La legislación europea puso en marcha hace años esta iniciativa para promover el reciclaje de productos que contienen un alto índice de poliamidas y derivados del petróleo.
Tenemos que tener en cuenta que cada año en Europa Occidental se generan 1,6 millones de toneladas de moqueta usada, que equivalen a 900 millones de m2 o también a 200.000 campos de fútbol. El 70% de estos residuos terminaban en el vertedero y el 30% restante en incineradoras, pero gracias a una mayor concienciación por la protección del medio ambiente, el reciclaje de este tipo de productos está cambiando la tendencia, reduciéndose las emisiones tóxicas producidas en su fabricación.