Muchos eventos se decoran con grandes alfombras rojas, característica y condición sine qua non que marca siempre el protocolo para ofrecer la mejor imagen en cualquiera de estas celebraciones. Pero hoy, éste que les escribe os quiere hablar de la "no alfombra roja", un recurso que pocos lugares pueden prescindir.
En este caso Conil de la Frontera (Cádiz) es un claro ejemplo del encanto, magia y glamour que ofrecen sus calles.
El visitante tras disfrutar de un día espléndido en su maravillosa playa, contemplando su cálida y serena puesta de sol, tiene una obligada visita a sus calles. Conil de la Frontera es un pueblo de la Costa del la Luz que atrae por su arraigo arquitectónico típicamente andaluz, contrastando sus casas blancas con la variada oferta de ocio moderna y actual.
Verdaderamente el tiempo se detiene por momentos y me atrapa en un ambiente donde la tendencia emergente de combinar lo antiguo con lo moderno parece tan integrado que no se aprecia la diferencia entre sus elementos.
Por su formas intrincadas con calles estrechas, antiguos arcos y calles donde a ciertas horas de la mañana se respira paz, sosiego y la brisa marina, podemos solo entonces desentendernos de la palabra tiempo.
Un pueblo donde a medida que pasan las horas gana en glamour, destacando su hospitalidad, la amabilidad de los negocios al ofrecerte sus mejores galas gastronómicas típicas de lugar, como su atún de almadraba, sus ricos helados o refrescantes cócteles bajo la luna brillante que se puede disfrutar sentado en sus patios veraniegos.
En sus calles muchos negocios de vestidos y todo tipo de ropa del momento, nos tienta atreviéndonos a comprar un nuevo pantalón, camisa o bermuda que nos convierta en un paseante de la moda marina de Conil, incitándonos a hacer un poco de pasarela como si hubiese una alfombra roja en sus calles.
El embrujo de caminar por sus callejuelas para degustar su centro histórico tan marinero es lo que hace que muchos vuelvan una y otra vez. Querer imaginar un sustrato es innecesario, porque no lo hay. Realmente la esencia de este pueblo no se descubre, se siente sin saber que te envuelve y te atrapa.