La moqueta ferial es un elemento decorativo muy usado en todo tipo de eventos, pero también puede contaminar el medio ambiente en el proceso de su producción. Para ello numerosas normas medioambientales se han puesto en vigor para reducir el impacto dañino que causa la manipulación y transformación de los plásticos reciclando los envases.
En un principio la moqueta ferial era fabricada a partir de compuestos derivados del petróleo, un material virgen llamado granza que se producía utilizando procesos que contaminaban mucho, pero con las nuevas medidas destinadas a conservar el medio ambiente, los eventos han impuesto el uso de moquetas recicladas.
Las moquetas recicladas hoy día se obtienen de la utilización de residuos plásticos de todo tipo, como botellas y envases, desde la recepción de los residuos pasa el material por diferentes etapas, reduciendo su tamaño hasta ir uniendo las fibras que van pasando por diferentes calandras ensanchando poco a poco su tamaño.
Las fibras también se obtienen de tejidos de poliéster, triturándose y generando la argamasa necesaria para volver a compactar y transformarlas en nuevas moquetas.
Aparentemente en un inicio estas fibras se van compactando y van tomando la forma del típico relleno de cojines y almohadas. A medida que va compactándose va alcanzando el espesor y ancho deseado.
El continuo de la moqueta ferial reciclada va extendiéndose para formar un rollo compacto listo para usarse de nuevo.
Debido a la expansión de la ropa, las empresas no saben qué hacer con tantas prendas textiles, por ello apenas el 30% sirve para volver a ser usado: debido a la pérdida de calidad de las prendas, el 70% restante se recicla como paneles de aislamiento térmico, trapos, relleno para cojines, moquetas feriales o tejidos para maleteros de coches.